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Juglares Vallenatos

Por: Antonio Joaquín García S.
REVISTA EPOCAS #172

Un juglar era un artista ambulante en la Europa medieval. A cambio de dinero o comida, ofrecía su espectáculo callejero en las plazas públicas. En ocasiones, era contratado para participar como atracción y entretenimiento en estas y banquetes de los reyes y nobles. El historiador español Ramón Menéndez Pidal, en su obra “Juglares y Poesía” nos ofrece una amplia biografía de estos artistas del viejo mundo.

Sus primeros antecedentes en tierras germánicas fueron en Francia y España, donde alcanzaron mayor preponderancia desde los comienzos del siglo XII; en Colombia, el juglar se relaciona con el vallenato y se llama juglar a los artistas que en su o cio cantaban, ejecutaban el acordeón, componían y verseaban, improvisaban y narraban historias de la vida cotidiana. Los juglares vallenatos se remontan a 1840, año en el que comienza a narrarse la cotidianidad de la provincia teniendo el respaldo del acordeón, a través de hombres que tenían magia en sus dedos, ritmo, compás en la voz y autenticidad en la composición.

En sus comienzos el vallenato era una música individual que solo se difundía con el acordeón, quien era a su vez el intérprete y acompañante. En el origen de los juglares aparece “LA LEYENDA DE FRANCISCO EL HOMBRE” (Francisco Moscote Guerra), el hombre que enfrenta en duro duelo a don Satanás, armado únicamente del acordeón y obtiene el triunfo al tocar el credo al revés. Francisco fue un personaje real de carne y hueso, que nació en la Guajira en un pueblito llamado Parramazón duró casi un siglo desde 1850 hasta 1953 y convertido en leyenda de nuestro tiempo, por haber vencido el bien sobre el mal. No tuvo espectadores, pero la tradición oral le dio la credibilidad para que fuera miticado como un símbolo del folclor vallenato, popularizado en la literatura universal por Gabriel García Márquez en su obra “Cien Años de Soledad”.

Las fuentes de inspiración eran su entorno, detalles de la vida común, acompañados de versos y de hermosas melodías; trasmitían sucesos y sentimientos surgidos de la vida y nostalgias de hechos reales y personajes que eran conocidos dentro del espacio geográfico fácilmente identificables.

 

En el curso de sus correrías, los juglares propiciaban ciertas rivalidades cuando ejecutaban el acordeón e improvisaban versos, a veces hirientes y burlescos para retar a otros acordeoneros. Estas prácticas se llaman “Piquerías” ehicieron famosas las confrontaciones, y nació la hermosa composición “La Gota Fría” que la interpretó Emiliano Zuleta, enfrentado a Lorenzo Morales. Otros juglares contemporáneos son: “Chico” Bolaños, Luis Pitre, posteriormente Juancho Polo Valencia, Abel Antonio Villa, Luis Enrique Martinez, Alejandro Duran, “Pacho” Rada, Nafer Duran, Leandro Díaz, Rafael Escalona, Toño Salas, Emiliano Zuleta, Lorenzo Morales, Tobías Enrique Pumarejo, “Chema” Gómez, Andrés Landero, Colacho Mendoza, Calixto Ochoa y el gran sabanero Adolfo Pacheco.

La juglaría ha sido exponencia mayor y representación de trasmisión oral de la cultura de la costa atlántica, que cantaron a la belleza de las mujeres, al paisaje, al amor, al desamor. Hoy el concepto de juglar vallenato ha cambiado, ya la nueva generación no anda al lomo de mula y los escenarios son las casetas, clubes, discotecas.

Se considera juglares solo a las cantantes y acordeoneros que superan los 50 años, los antiguos juglares eran bohemios y casi no cobraban, vivían de las propinas y gratis caciones voluntarias que los parranderos les entregaban; hoy es a otro nivel, viajan en coches lujosos, cobran unas millonadas en dólares, y son protagonistas de premios mundiales.

Los juglares antiguos han sido inmortalizados por la poeta Meira del Mar, quien los de nió de esta manera: “Rapsodas, aedas, trovadores, andariegos de la tierra, portadores en sus zonas del mensaje del espíritu”

 


 

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