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La Cuadriga Romana del Obelisco

Crónica adaptada por Raúl Fernández de Soto, basada en el escrito hecho para esta misma Revista Épocas por el Ingeniero Jesús Sánchez Barona en Enero de 2005.
REVISTA EPOCAS #175

Para la mayoría de caleños es un misterio el origen de la Cuadriga Romana situada en El Obelisco, el acogedor “Tertuliadero” de Don Basilio Klonis en el barrio El Peñón, donde se comen tal vez, las mejores empanadas de Cali. Ahí; exactamente donde hoy funciona “El Obelisco”, terminaba la ciudad hace 50 años, o por lo menos ahí nalizaba la Avenida Colombia. El Charco del Burro se “atravesaba” en el recorrido de la vía y hubo que modi car el curso del Río Cali para continuar la Avenida Colombia hasta la entrada al Barrio Santa Teresita. La modi cación al curso del río permitió también que sobre su antiguo lecho, se construyese el actual Museo de Arte Moderno La Tertulia.

Pero, ¿Cuál fue el origen de la Cuadriga?

Hace casi 90 años (en 1929), a Juan B. Quintero, próspero e inquieto industrial de la harina radicado y acogido por los caleños de la época, se le ocurrió en uno de sus repetidos viajes a Europa, la novedosa idea de que Cali pudiera tener la réplica de una Cuadriga en la cúspide de su edi cio de la Carrera 4 con Calles 15 y 16 en el Barrio San Nicolás.

Aquí mismo y sin traerlo de Europa, encontró en el escultor italiano Giovanni Fisher, la persona que realizara su sueño escultórico. Fisher había esculpido varias obras en mármol como las cariátides del Teatro Jorge Isaacs y varios serenos mausoleos en el Cementerio Central de Cali.

El singular monumento se hizo como lo quiso y tal como lo imaginó su promotor Juan B. Quintero. En el sitio escogido por él, nanciado con recursos propios e instalado allí donde muchos lo conocimos en la Carrera 4 con Calle 16 hasta cuando la Sociedad de Mejoras Públicas por iniciativa del Socio Jesús Sánchez Barona, decidió salvar de la ruina este símbolo de la ciudad y colocarlo a la vista de todos, en el mejor sitio posible: la orilla del Río Cali.

La Sociedad con la invaluable colaboración de las grúas de Horacio Díaz, el aporte pecuniario de Don Basilo Klonis, el diseño y construcción del pedestal por el Arquitecto Gilberto Chávez Calonje, la Dirección Técnica del Ingeniero Sánchez Barona y sobre todo, la generosidad de la familia de Juan B. Quintero, quien donó a Cali la escultura original, hicieron posible su traslado al bello lugar donde se encuentra. La Cuadriga refresca la hazaña de Ben Hur levantando polvo con su carruaje en el Circo Romano de Judea, antes de la llegada del Mesías.

Toda esta gestión fue Coordinada por la Señora Piedad Maya de Rojas, Directora a la sazón de la Sociedad de Mejoras Públicas.

Al desmontar el carruaje y los caballos de su pedestal original, se descubrió, ¡Oh sorpresa!, que no es de bronce ni de hierro ni de ningún otro metal, sino de un esqueleto de varillas de acero de 3/8 con una “carnadura” de una pasta solida e inde nible, pero de una perfecta anatomía equina pintada con esmaltes que le dan broncínea apariencia.

La Carroza o Cuadriga, una vez arrancada a cincel y martillo y pieza por pieza, fue descendida, una por una por las grúas de Horacio Díaz y colocadas, una a una -, sobre una “camabaja” para ser trasladadas a los talleres de las grúas, donde se empezó a planear su reconstrucción y a planear el lugar de ubicación.

La operación de “descenso” se realizó el sábado 24 de junio de 1989 durante todo el día, con el trá co suspendido en la Carrera 4 entre Calles 15 y 16, produciendo pánico en los vecinos, que llegaron a denunciar que “se estaban robando la Cuadriga”. La Policía llegó!! …. cuando el trabajo ya estaba hecho.

La óptima reconstrucción estuvo a cargo del escultor Alberto Morcillo en una operación que duró varios meses. Sin embargo, montado el grupo en su nuevo pedestal, se notó “algo raro” en la pata delantera de uno de los caballos. Estu- diado el caso en libros de anatomía y consultadas la fotos, descubrimos que a una de las patas le faltaba una de sus coyunturas… y se corrigió.

La nueva ubicación del Monumento, al pie del río y cerca al antiguo Charco del Burro, se decidió después de acalorado pero cordial debate público que demostró el interés de la ciudadanía por sus valores culturales.

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